Juan Antonio Pedreño (Cepes): “No se puede estar subiendo el salario mínimo cada día y menos con efecto retroactivo” | Negocios

Juan Antonio Pedreño (Garres y Lages, Murcia, 66 años) preside la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes) desde 2008, y el Social Economy Europe, el máximo órgano europeo en esta materia, desde 2015. En la sede de su organización en Madrid departe acerca del entorno en el que se desenvuelven las cooperativas, sociedades laborales, empresas de inserción, fundaciones, cofradías de pescadores y otras asociaciones que se encuentran bajo su supervisión.

Pregunta. ¿Cuál es la situación actual de las empresas de la economía social?

Respuesta. Estamos viviendo el momento más importante y significativo que ha tenido la economía social en toda su historia. Todos los gobiernos europeos, la OIT, la OCDE, la Comisión Europea y Naciones Unidas han adoptado resoluciones por unanimidad para potenciar la economía social y desarrollar este ecosistema en toda Europa.

P. ¿Y cómo de extendido está en el marco europeo?

R. Hay países que tienen entre el 8% y el 10% de sus empresas en esta rama. Francia, España, Italia, Portugal o Bélgica, por ejemplo, están por ahí. Pero hay un gran número de países que están en el 0,5% y el 2%, porque no tienen normativas u organizaciones representativas de este modelo. Ahora es la primera vez que todas las instituciones europeas e internacionales han identificado a la economía social como el vector empresarial para el futuro de los países.

P. ¿Qué está suponiendo la llegada de los fondos europeos para las empresas de economía social?

R. Se aprobó un Perte para la Economía Social y los cuidados y deberíamos haber dispuesto de 800 millones de euros para poder mejorar y transformar nuestras empresas. De esos 800 millones, el 80% se han repartido en las comunidades autónomas, y no tenemos constancia de que esos fondos hayan ido a empresas de economía social. Estamos recelosos de si realmente los proyectos que presentamos en su día se van a poder ejecutar. Ahora se ha aprobado una adenda a España y se supone que vamos a recibir otros 1.000 millones. Hemos pedido una reunión para saber cómo se va a hacer, porque lo que no tiene sentido es que nos digan mañana que han venido 1.800 millones para la economía social y que no se han utilizado adecuadamente.

P. ¿Se están trasladando los valores de la economía social al resto de empresas?

R. El modelo preponderante en nuestra sociedad es el tradicional, y este modelo no incluye en su gestión valores solidarios. Para nosotros nuestros valores van por delante. Son valores que demanda la sociedad y el consumidor, por lo que creo que ahora están impregnando a otros modelos de empresas más tradicionales.

P. ¿Actualmente se encuentra más alejada que nunca la relación entre la sociedad y la empresa?

R. Nosotros percibimos un comportamiento muy cariñoso en los entornos en los que estamos ubicados, entre otras razones, porque creamos empleo. En Murcia, por ejemplo, en lo que va de año llevamos un 22% más de empresas cooperativas que en todo el año pasado. Esto provoca un respaldo de la sociedad. Ahora, si el producto o el servicio no se vende, por muchos valores que tenga esa empresa, el mercado la va a expulsar.

P. Se acusa a muchas empresas de haber protegido sus beneficios a costa de contener salarios.

R. Nuestro modelo impide esta no repercusión de los beneficios. Nosotros establecemos en asamblea los sueldos, y, por tanto, nuestro componente salarial se decide entre todos. Yo estoy a favor de que los salarios cubran lo suficiente como para vivir dignamente. Hay que erradicar esto de que un trabajador siga siendo pobre después de una jornada de 8 horas. No tiene sentido.

P. ¿Qué le parecen sobre las sucesivas subidas del salario mínimo de los últimos años?

R. El salario mínimo hay que subirlo en la medida que se pueda, pero también es verdad que se tiene que tener en cuenta el equilibrio con el mundo empresarial. Se han subido las cotizaciones a la Seguridad Social, se está subiendo el salario mínimo y se están reduciendo, por tanto, los márgenes que tienen las empresas. Lo que no podemos llegar es al punto de ahogar a la empresa. Es un equilibrio difícil.

P. La perspectiva del Gobierno es volver a subirlo el próximo año.

R. No se puede estar subiendo el salario mínimo cada día, y mucho menos, hacerlo con efecto retroactivo. No me puedes plantear ahora en noviembre una cosa, y que tenga efectos desde febrero, porque yo ya hice entonces una planificación. Esto distorsiona el futuro de la empresa.

P. ¿Qué le ha parecido el acuerdo de subidas salariales acordado por patronal y sindicatos?

R. Si CEOE ha aceptado, supongo que será válido. Ahora bien, hay sectores que lo van a tener complicado, porque estas subidas van a repercutir en el precio del producto y van a afectar al consumidor. Y si el consumidor no paga el producto, es la empresa la que lo va a sufrir. Estamos en un círculo vicioso.

P. Usted viene reclamando una interlocución legitimada ante los agentes sociales.

R. Nosotros creemos que tenemos que estar donde se construyen las políticas públicas, porque nuestro modelo de empresa no lo defiende nadie. Los sindicatos no lo hacen, y la patronal no coincide en nuestros valores y principios. Seguimos reivindicando, y lo hemos hecho por activa y por pasiva delante de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, nuestra participación en la mesa del diálogo social.

P. ¿Por qué se les ha negado un asiento?

R. Porque no tenemos sectores preponderantes, somos un sector transversal. Representamos casi lo mismo que el sector del turismo, pero somos transversales. Cuesta entender que no estemos en las mesas, cuando representamos a 2,5 millones de empleos, de los cuales un millón son autónomos. Si reivindicamos estar presente en los sitios, es porque al legislador se le olvida que existe un modelo de empresa diferente al de la sociedad anónima o limitada.

P. Los sindicatos han trasladado al nuevo Gobierno una hoja de ruta que incluye la reducción de la jornada laboral, y la reevaluación del despido improcedente.

R. El tema de los despidos es complicado, porque puede haber un desequilibrio entre trabajadores. Depender de unas características personales es hacer un despido arbitrario. Y yo creo que meter la arbitrariedad en estas situaciones no es positivo. En cuanto al tema de los horarios, pasa igual que cuando hablábamos de los salarios, es necesario encontrar un equilibrio porque no todas las empresas son iguales, ni todas se lo pueden permitir.

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